
Una explosión floral roja, jugosa y dramática, de las que no pasan desapercibidas. Arranca con un hibisco brillante —tártaro, casi como rojo de frutas— sobre rosa de Damasco y grosella negra, con un toque de menta fresca que la levanta. De ahí baja hacia un corazón cálido y casi comestible: vainilla, cuero suave, canela y un almizcle aterciopelado. Es floral con peso, sensual y resinosa, lejos de cualquier floral liviano. Tiene una proyección y una longevidad legendarias —de las que se sienten en la ropa días después.
Cómo evoluciona
Estallido hibisco-rosa-menta arriba, el corazón se vuelve cálido y especiado, drydown de cuero-vainilla-almizcle sedoso. Gana cremosidad y sensualidad con las horas.
- hibisco
- rosa de Damasco
- grosella negra
- menta
- canela
- cuero
- vainilla
- ambrette
La historia detrás
La historia es muy Crivelli. La casa, fundada en 2018 en París por Thibaud Crivelli, construye cada perfume alrededor de un "choc olfactif" —un recuerdo sensorial concreto traducido a fragancia. Hibiscus Mahajád (2021) nació de un momento real: Thibaud tomando té de hibisco en pleno mercado de piedras preciosas. Ese té —bissap en Senegal, karkadé en el Magreb y el Levante— se hace con pétalos secos de hibisco y tiene un costado resinoso, casi vainíllico, que la fragancia exagera. Fue el primer extrait de la casa, con una concentración bestial del 32%, y lo firmó Quentin Bisch, uno de los perfumistas estrella del nicho actual. Un detalle de oficio: el hibisco casi no se destila como materia prima, así que el acorde es una recreación de laboratorio, construida para oler como ese té rojo. El "Mahajád" del nombre es una palabra inventada, pensada para evocar mercados de especias y trópicos lejanos.
Ideal para




Entretiempo y frío, noche, ocasión. Unisex con inclinación dramática. Cuidado con la mano: rinde muchísimo, poca cantidad alcanza.

