
La fragancia que volvió a la cereza una nota protagónica creíble. Arranca con un golpe hiperrealista de cereza negra y licor de cereza, jugosísimo, casi como una guinda al marrasquino, con almendra amarga que le mete ese costado de carozo y amaretto que la salva de ser infantil. Después se vuelve más adulta: ciruela, rosa turca y jazmín le dan cuerpo floral, y el fondo de vainilla, haba tonka tostada, canela y bálsamo de Perú la cierra cálida, resinosa, casi con un dejo de tabaco. Es dulce y oscura a la vez —el contraste entre el caramelo y lo prohibido es todo su juego.
Cómo evoluciona
Explosión de cereza dulce-ácida y almendra arriba, corazón floral-ciruela que la madura, drydown vainíllico-balsámico cálido. Arranca golosa y termina más seria y abrazada — ojo: las notas frutales de salida se van más rápido que la base.
- cereza negra
- licor de cereza
- almendra amarga
- ciruela
- rosa turca
- jazmín sambac
- vainilla
- haba tonka
- canela
- bálsamo de Perú
La historia detrás
Tiene un lugar en la historia reciente del gourmand. La firmó Louise Turner —perfumista inglesa de Givaudan, oriunda de Kent, que curiosamente empezó estudiando odontología antes de dedicarse a la perfumería— y se lanzó en 2018 dentro de la línea Private Blend de Tom Ford. El dato que más pesa: prácticamente inventó la categoría de la "cereza gourmand". Antes de Lost Cherry la cereza no era una nota seria en perfumería de lujo, y este lanzamiento —impulsado además por una viralidad enorme en TikTok e Instagram— disparó toda una ola de cerezas que vino después. Ganó el premio Fragrance of the Year (lujo femenino) de la Fragrance Foundation en 2019, aunque en piel se lleva con total comodidad de forma unisex.
Ideal para





Otoño-invierno, día y noche, unisex. Cita, salida, ocasión. Proyección y duración buenas pero variables según piel.

